miércoles, 20 de abril de 2011

Llegada a Malasia

La llegada ha sido dura, muy dura.

De chaval me tragué todos los libros de Sandokan, por no hablar de su serie. En ellos había tigres, bandidos salvajes, piratas,selva indómita, mujeres en peligro y siempre, siempre estaba por allí Sandokan para solucionar el entuerto.

Nada más bajar del avión, me encuentro con un aeropuerto de esos de "estilo fashion internacional" que lo habrá hecho Foster o nuestro Calatrava(de este puedo casi asegurar que no, el suelo no resbala).Además hay un tren que comunica directamente al centro de la capital, Kuala Lumpur. No hay posibilidad ni de perderse minimamente.

Los taxistas no se abarrotan encima tuyo queriendo llevarte por cuatro veces el precio real a la ciudad. No.Lo que es peor es que pasan de ti. Incluso si les preguntas algo te miran con un "no molestes".
Y, ¿qué puedo decir de Kuala Lumpur? Están construyendo edificios molones por todas partes. Supongo que habrá un "pique" entre los ricos del lugar para ver quién construye la torre más alta y más molona. Ya iré presentando edificios, algunos espectaculares.

En fin, que esto no tiene nada que ver con lo que me esperaba.

Para sobrellevar  la decepción me he comprado ropa local. Me queda muy bien.

Para que veais como me queda os pongo la foto.

3 comentarios:

  1. .

    ¡ Qué bien te sienta la ropa local ! ;-)

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  2. Enrique, había comenzado por el final....
    Accedo a lo de la llegada.
    Que conste que te seguiré a donde quiera que vayas, pero seré crítico con la conexión malaya.
    Mal viajero si antes de llegar ya vas con prejuicios. ¿Qué esperabas?
    Nada de lo que esperes se cumple, uno se prepara, va, observa y es observado, intenta comprender y ser lo más respetuoso posible, con lo que sí y especialmente con lo que no comprende. a partir de ahí, si estás entre los elegidos, el mundo será tuyo.
    ¡Qué bien! ¡Cuánto vamos a aprender!
    abrazo sandoqué..ño

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  3. ¡¡madre mia!!
    ¡¡qué de cosas contáis!!
    ¡¡qué bueno no tener miedo!!

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