domingo, 4 de septiembre de 2011

Una Real Cremación


Mientras estuvimos en Bali, la abuela de uno de los reyes de allí tuvo la doble delicadeza de morirse y de organizar su funeral en el pueblo en el que estábamos.


El famoso "Becerro de Oro" versión balinesa. 

Semana Santa Balinesa




Algunos de los presentes para la muerta en su viaje al otro mundo

Happy Royal Family

Supositorio Real


Una obra de arte efímera
Después de dos meses de danzas, cánticos y manualidades (construyeron un toro  de 6 toneladas) y una torre (9 toneladas)), pusieron el cadáver en lo alto de la torre, la pasearon por el pueblo, la convirtieron en un supositorio para el toro y los quemaron juntos. Todo con música extraña para alejar a los malos espíritus, locales emocionados arrastrando a pulso las dos “fallas” (ríete tú de los pasos de Semana Santa), guiris alucinados abarrotando las calles, algún miembro de la familia real tan acaramelado con su amigo que creo que disfrutaría del Orgullo Gay de Madrid y calor, musha calor… Una maravillosa convocatoria.

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