Hace mucho tiempo en un lugar muy remoto, había una urbanización llena de gatos. Los humanos se quejaban del ruido y de lo molestos que eran los gatos. Los gatos hacían lo que tenían que hacer: maullaban, cazaban ratones, serpientes, recorrían las casas de los humanos con curiosidad. Un día los humanos decidieron que no querían más gatos. Llamaron a una compañía encargada de cazar animales y los gatos desaparecieron. Esa noche ya no hubo maullidos.
Al día siguiente un humano decidió darse un baño en la piscina. Era de noche y había un poco de luz iluminando la piscina. Saltó y comenzó a nadar. A su lado una culebra de árbol se sobresaltó. Estaba cazando ranas. El humano se asustó al darse cuenta que, a lo lejos, había algo que reptaba en el agua. ¡Una serpiente venenosa!.No reconocía si era venenosa o no pero salió corriendo y gritando,¡una serpiente venenosa!. Al día siguiente los humanos se reunieron y decidieron que cazarían hasta la última serpiente. Las culebras de árbol desaparecieron en unos días. Las ranas y los humanos se sentían seguros y sin miedo.
A los humanos les gusta sentarse en la terraza de su casa, escuchar el silencio en la noche, reposar de un duro día de trabajo. Pero,¡ qué es este ruido!, exclamaron los humanos. ¡Es insoportable!, añadieron. Las ranas estaban contentas, croaban y croaban que sus enemigas las culebras(y también los juguetones y un poco sádicos gatos) habían desaparecido. Ahora podrían criar a sus renacuajos sin el miedo de que se los comiesen. Y tendrían todos los mosquitos del mundo para alimentarlos.Los humanos no podían dormir. Los "croac, croac" sonaban por todas partes. Parecía que estaban rodeados de un ejército orgulloso de ranas. Las ranas no asustaban, no se metían en sus casas pero,¡no les dejaban dormir!. Necesitaban dormir para poder trabajar al día siguiente. Se reunieron de nuevo. Decidieron: "no descansaremos hasta que no desaparezca la última rana de nuestra urbanización". "¡No se dan cuenta, necesitamos dormir!" Llamaron a la misma empresa que había cazado a los gatos y a las culebras y les encargaron que hiciesen desaparecer esos "croacs" tan molestos.
Por la noche, al cabo de unos días una familia se reunió para celebrar el cumpleaños de su hijo. Había hecho una tarta grande y decidieron celebrarlo en la terraza de casa. Estaban algunos vecinos con sus hijos. Todos comentaron, que ahora no había que elevar la voz para hablar entre ellos. Ya no se oían molestos "croacs". Hablaron y hablaron de sus vidas, sus amistades, los cumpleaños. Pero estaban agitados. Según pasaba el tiempo empezaron a salir pequeños bultitos en los tobillos, hombros, manos, cuello, calva. Se rascaban con fruición y nerviosismo. "¿Qué es esto?. ¿Tendremos una infección?, ¿nos habrá sentado mal la comida?". Empezaron a mirar con curiosidad y vieron a un enjambre enorme de mosquitos. Los mosquitos estaban felices. Su más terrible enemigo, la rana había desaparecido milagrosamente. Tenían un benefactor que les protegía y que además de eliminar a sus enemigos les ponía la mesa con tanto mamífero de sangre caliente.
Pasaron los días y los humanos se reunieron. Uno, dos , veinte , treinta vecinos se rascaban y frotaban nerviosamente, con frenesí. Era más de lo que podian soportar. Decidieron fumigar, pero eso hizo que los mosquitos desparecieran unos días luego volvieron. Muchos de los hijos de los humanos y también los mayores les sentaba mal el producto tóxico que utilizaban para matar los mosquitos. Volvieron a reunirse. Después de mucho debate, peleas e irritación alguien dijo: "cuando había gatos no había mosquitos". Entonces lo vieron claro. Habia que volver a traer a los gatos a la urbanización.
*Fábula basada en un hecho real.

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