Que el dios de las tormentas nos traiga suficientes lluvias para alimentar nuestras cosechas y a nuestros hijos.
Para no enojarle hagamos las ofrendas que le aplacan: buenas viandas y buenos caldos.
Al dios de las tormentas también le gustan los bailes. Bailad, bailad.
Feliz Navidad queridos compatriotas malayos, Dios es justo los malos e implacable con los buenos, por eso no sale en el vídeo. Un año más en vuestra mochila de viajeros y acumuladores de experiencias vitales, un año más para la nuestra que se amplía de amor con L&M. Un beso y un abrazo a la vez! Alain & Leticia
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