martes, 24 de enero de 2012

¡Eso no me dices tu a la cara!

En Chiang Mai, Tailandia, asistí a un combate de Muay Thai.

Basicamente se basa en pegarle a tu contrario unas ostias de padre y muy señor mío.Le das con las piernas, los puños, las rodillas, lo que sea. No ví mordiscos.
Al entrar te saluda una señorita con mini falda que cuando la ves más de cerca resulta ser un "lady-boy" con unos brazos como mis muslos. Impone.

En el cuadrilátero tienes diversos combates por categorías, pero las principales son hombre-hombre, mujer-mujer, lady-boy-mujer o lady-boy. En un momento dado salieron cinco tíos gordos a los que vendaron los ojos y les dejaron el en centro del ring para que se diesen unos cuantos palos. Era la nota cómica.
¿A que no me ves?
Lo que más me interesó fue donde se preparaban los luchadores. Un recodo de gimnasio completamente destartalado, hecho trizas, les servía para calentar, concentrarse.
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