En esto que nos fuimos a Putrajaya , la capital administrativa de Malasia. Es una ciudad-jardín que es una pequeña maravilla moderna. Me gusta especialmente el edificio Diamante. Lo ponen como ejemplo de edificio eficiente. Seguro que lo será pero además es muy chulo.
Todo esto venía a cuento a que fuimos a entrevistarnos con la directora general del Ministerio de Educación para temas internacionales. Nos ocurrió algo que hace que cada día nos guste más este país. El taxi nos dejó en un ministerio que no era y empezamos a preguntar. Nadie sabía dónde estaba el puñetero ministerio hasta que le preguntamos a un trabajador que estaba sentado en un parada de autobús.
- Perdone, ¿sabe dónde está el Ministerio de Educación?
- Creo que sí, está en esa dirección, allí donde se ve ese edificio dorado.
Al mirar en dirección a donde apuntaba vimos que estaba a media hora andando. Eran las 10 de la mañana , teníamos 10 minutos para llegar y hacía un calor de justicia. Además íbamos vestidos de guapos.
Al ver nuestras caras de pardillos, el trabajador nos dijo, "venga, suban a mi coche que les llevo". Y nos llevó. Le dimos las gracias en todos los idiomas habidos y por haber.
En fin, esta no es más que una pequeña anécdota de la amabilidad de las gentes de este país. Cada semana me pasa una. Estoy que voy a pedir la doble nacionalidad ya.
Pd: por cierto, la directora general nos pareció culta, elegante, con un inglés exquisito y midiendo perfectamente la reunión.
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