Desde hace unas semanas estoy de visita en un país bastante exótico: España. Voy a escribir unos breves apuntes sobre este país de toreros, flamencas y fútbol.
Como tengo mono de nadar, ya que en Malasia tenemos un clima perfecto para nadar al aire libre, los 365 días del año, he buscado cerca de donde vivimos una piscina municipal. Acaban de terminar las obras de las antiguas Escuelas Pías, que están muy cerca de la plaza de Chueca. Las instalaciones son impresionantes y la piscina es estupenda.
Como estoy intentando entender la idiosincrasia española he vivido un momento digamos "desconcertante".
Entré en el vestuario, me puse el bañador y fui presto a nadar. Después de comprobar durante 40 minutos mi baja forma física, volví al vestuario para ducharme y quitarme el cloro. Yo que soy de natural muy poco vergonzoso, nada más entrar en el vestuario me quité el bañador y me quedé como Dios me trajo al mundo. Estaba cogiendo la toalla para ir a la ducha cuando empiezo a escuchar a mi alrededor, "hoooolaaa". Me doy la vuelta y veo a un tío muy gordo, quemado por el sol y con mechas rubias que me mira directamente a los ojos y me sonríe. Le respondí, "hola" y fui a la ducha. Cuando termino de ducharme , vuelvo al vestuario y me empiezan a saludar todos los señores que estaban allí. Uno decía, "hoolaa"; otro, " ¿cómo estás?". Y así unos 5 tíos. Desconcertado, ante tanta muestra de amabilidad tengo que reconocer que los españoles son muy simpáticos y educados. Me choca que te miren tan directamente a los ojos o a otras partes pero seguro que es parte de su tradición cultural.
Nota: como soy un poco lento me he dado cuenta que el tío gordo que me dijo "hoooooolaaaa" al principio se parecía a este actor famoso de Little Britain.
No hay comentarios:
Publicar un comentario