Ayer vimos una película clásica de William Wyler y Bette Davis que transcurre en Singapur. El título es " La Carta". Además de haber envejecido con dignidad (vamos que se puede ver con interés) se basa en una historia real que conmocionó esta parte del mundo hacia principios del siglo XX. Sommerset Maughan hizo una obra de teatro que tuvo bastante éxito y luego Hollywood hizo su versión.
La historia, según se describe en Film Affinity es " La fría y calculadora esposa del propietario de una plantación de caucho en Malasia asesina a un hombre, supuestamente en defensa propia. Pero, de repente, aparece una comprometedora carta cuyo contenido echa por tierra la versión de los hechos de la protagonista".
Me llamó poderosamente la atención algunas situaciones y frases que se dicen en la película ya que me recordaron a conversaciones y situaciones vividas en Malasia y en Singapur. En una de las escenas Bette Davis está cenando con unos invitados y comenta sobre lo cómoda que es la vida en Singapur por "lo bien que nos cuidan nuestros criados".
En otra escena el blanco de turno es manipulado por el local de una forma en que parece que el que manda es el Orang Puteh (blanco) pero al final son los locales los que después de siglos ce convivir con los blancos han aprendido a "moverlos a su antojo". Cuando escucho a mis hermanos caucásicos decir que si "los malayos son unos vagos", "que si los chinos son incompetentes", etc, no puedo dejar de pensar en qué es lo que deben opinar ellos de nosotros.
Al final, nos tienen en sus tierras desde el siglo XVI.
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