Recuerdo cuando para cruzar una calle me perdía en los subterráneos con sus pasillos interminables;esos puentes que conectan unos centros comerciales con otros y que nunca sabes dónde te van a llevar. Por supuesto hay indicaciones, pero son siglas, y si no sabes descifrarlas puedes terminar en vez de en el metro, haciéndote la pedicura en el último sitio "chic" de Singapur o Kuala Lumpur.
Recuerdo cuando andaba por las calles fijándome en los rasgos de la gente. Sus tonos de piel, rasgos de la cara, movimientos del cuerpo, andares,etcétera.
Recuerdo observar los edificios monumentales, las torres altísimas, los diseños imposibles, los centros comerciales inmensos. La primera vez que me adentré en uno de esos centros comerciales pensé "¡anda!, si esto es como la pirámide de Keops".
Recuerdo abrasarme un día sí y otro también con la comida. Tenía un ojo especial para pedir los platos más picantes. Además estoy seguro que, para agradar, me servían la comida el doble de especiada. El doble de rica.
Recuerdo ir dando saltitos como Platero (¡dios mío, qué cursi!. ¡Arghh!, arcadas), evitando un bache, un agujero, "mira hay un árbol de 3 metros creciendo en esa alcantarilla", evitando romperme la pierna por 4 sitios diferentes. Alegre, despreocupado.
Ahora todo esto ha cambiado.
Ahora no tardo 30 minutos en cruzar una calle. Me oriento en los centros comerciales, los subterráneos, identifico las siglas (aunque sigo acordándome del tío que inventó los acrónimos.¡Los odio!). Jamás terminaré- por error- haciéndome la manicura en un sitio que no sea de mi elección.
Ahora identifico a las gentes. Incluso les respondo en las pocas palabras que sé en tamil, bahasa, mandarín, cantones. Eso sí, hago felices a las gentes cuando se ríen de mi (¿o conmigo?) al intentar decir "gracias" en su idioma. Soy como Fofó, el payaso.
Ahora pido con toda naturalidad. Si me quiero abrasar la boca lo hago como un torero, de frente, sin miedo. Sé que puedo morir, pero es mi decisión. ¿Quién tiene miedo a las especias?.
Ahora Platero exclama "coño", "joder", "la madre que parió al gobierno"(sobre todo malasio), cuando estoy a punto de romperme la tibia. Los arboles de 3 metros afirmo que están mejor en la superficie. ¡A cortarlos todos!.
Ahora ya no soy "aquel" joven maduro e interesante que recorría un nuevo mundo. He perdido la inocencia. No hay ninguna cirugía plástica que pueda reconstruir el limen (búsquese en el diccionario su significado)perdido.
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