sábado, 10 de mayo de 2014

De compras.



Comprar en Malasia es como comprar en cualquier otro sitio del mundo. Vas, localizas lo que quieres comprar y pagas. O te lo llevas sin pagar (pero tienes que correr mucho y bien). 
Los comerciantes por excelencia en Malasia son los chinos y después de los indios. Son los "tenderos" del país.

En las tres ciudades más turísticas del país, Kuala Lumpur, Malacca y Georgetown hay una calle donde puedes ir a regatear por las mejores y peores falsificaciones de bolsos, por poner un ejemplo. Mus es maestra en localizar las mejores copias de marcas famosos. Tenemos una colección de bolsos que ni os cuento. De hecho, la próxima vez que saque el tema de la cantidad de libros y cómics que tengo  sacaré el tema (es broma, claro. Nunca sacaré el tema).
Yap Ha Loy

En Kuala Lumpur, la calle se llama Petaling Street. Está en el centro de Chinatown. Aquí viven los que podemos llamar "los últimos de Chinatown". Toda esta zona está bajo la atenta mirada de los especuladores. Sus habitantes son viejos o familias de escasos recursos. Es una zona abandonada por el ayuntamiento. Ahora se habla (aparte de sus ratas tamaño perros) de rehabilitarla. Esperemos que respeten a los viejos. La historia de su origen es interesante. En 1870 se produjo un enfrentamiento entre diversos clanes de origen Hakka y Hokkien, que trabajaban las minas del estaño. Al finalizar el enfrentamiento se quedaron sin trabajo al haberse inundado las minas. Yap Ah Loy (el fundador de Kuala Lumpur)construyó un molino en Petaling Street, persuadiendo a los antiguos mineros chinos y también a los malayos a que sembrasen por la zona para proveerle de materia prima.

Jonker Street está en Malacca, también en el denominado Chinatown. En realidad son dos calles paralelas donde se agolpan las antiguas casas de  los peranakan (mestizos chinos-malayos y europeos). Es la zona más agradable para pasear por la ciudad.

En Georgetown encontramos la calle "Campbell Street". Fue la calle más importante de la ciudad en los años 50. Rodeada de comercios ahora languidece esperando a que un proyecto del ayuntamiento, aplazado desde hace 10 años la convierta en calle peatonal y reanime el comercio. He leído de esta calle en los relatos de Sommerset Maugham. Parece que venía aquí a comer en los "stalls" (puestos de comida) donde, en cada uno de ellos, servían un plato único en su elaboración. 




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