lunes, 30 de junio de 2014

Los Visitantes.

Cada vez que nos visita alguien de España paso unos primeros días intranquilo. Me convierto en una madre sobreprotectora que repite una y otra vez una serie de "consignas" para que sus "niños" sobrevivan a la aventura en tierras de Malasia.

Algunas de mis obsesiones con los visitantes son:

  • Mucho cuidado dónde poneis el pié. Considerando que la ciudad está en plena vorágine constructora, que las aceras son - a veces-inexistentes y que las alcantarillas tienen una profundidad de 2 metros, me preocupa que uno de mis visitantes, asombrado por las maravillas que le rodean, termine con las dos piernas enyesadas, los dientes rotos y con un turbante-vendas en la cabeza.
  • Nada de dar saltitos en las escaleras y sujetaros a las barandillas. Si consideramos que en KL llueve casi todos los días, que son lluvias torrenciales y que para cruzar las calles hay infinidad de puentes, algo muy probable es el resbalón tonto bajando las escaleras.
  • Bebed mucha agua y poneros protector solar. Mis queridos visitantes se  piensan que todo el mundo es como sus localidades de veraneo. Que si Santander, Marbella, Sanjenjo, Ibiza,etcétera. Allí hay días fuertes de calor. Pero en Malasia todos los días son días fuertes de calor. Se suda mucho y hay que beber cantidades enormes de líquidos. No vale eso tan fino de que  "si  bebo agua, voy contínuamente al baño". Afortunadamente hay baños  públicos en todas partes, así que no hay excusa. Lo del protector solar es la historia de siempre. Que si yo aguanto muy bien el Sol. Que si yo no me quemo y demás zarandajas. Luego pasa que en menos de 3 horas tienes la espalda como un huevo frito.
  • Hay que cambiar los horarios. Vale ya sabemos que estamos de vacaciones. Que mola el desayunar a las 11 y comer a las 3. Pero aquí no vale. A las 11 después de desayunar hace un Sol de justicia y  como decía Kipling "durante el Sol del mediodía, sólo se encuentra a los perros locos y a los ingleses".
  • Hay que meter las narices  en todas partes. Los españoles somos de natural vergonzoso. No hablamos en inglés, porque creemos que se van a reir de nosotros. No nos metemos en los sitios porque podemos molestar. En Malasia hay que meter las narices en todas partes. Hablar con todos. Por regla general nos responderán con una sonrisa y encantados de hablar con nosotros. Y lo  más interesante de Malasia está dentro de las casas,los templos, los restaurantes, las callejuelas. Allí donde crees que no hay nada para ti, es donde está lo que hace diferente a este país. 
  • A ver que se puede comer la comida de la calle y beber el agua del grifo. Éste es un indicativo de desarrollo del país. En 3 años de vida en Malasia no he tenido ni una sola diarrea o intoxicación por beber o comer en los puestos callejeros o en los restaurantes. 
  • Si ves un restaurante lleno y no hay ni un blanco, entra y pruébalo. Esto es igual que en España con los restaurantes de carretera repletos de camiones en los aparcamientos. Normalmente suelen ser muy buenos. Pues aquí igual, pero el indicador es la falta de "blancos".

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