domingo, 27 de julio de 2014

Olivia, doble agente.


Hace unas semanas estuve en la primera graduación escolar de Olivia en Singapur. Fue un momento emotivo para todos los presentes. Los niños y niñas tenían entre 5 a 6 años, iban vestidos con la clásica toga y birrete-muy adecuado para un clima de 30 grados en la sombra y 90% de humedad-, y  aquello parecía  una fiesta de disfraces. Pero no, no lo era. En el estrado presidiendo la ceremonia estaba la bandera de la República Popular China. El colegio al que va Olivia sigue  el sistema educativo chino. Su educación se centra, por lo que comentó su madre, en el área de las ciencias. Todo esto me dejó pensativo. Veamos.

Tenemos un estado de mayoría china, Singapur, donde hay una gran comunidad internacional de expatriados.


La mayor parte de esta comunidad lo forman ejecutivos de multinacionales. Todos tienen un estatus socio-económico alto en sus países. Por alguna razón, han decidido que sus hijos deben estudiar chino ya que es "el idioma del futuro".Bien, y sin que quiera sonar paranoico, tenemos a un estado comunista que tiene una red de colegios en Singapur con acceso a la formación de miles de niños extranjeros. Niños, que en sus años mayor influencia formativa pasan por un sistema elaborado por un régimen comunista que pretende ser la mayor potencia (dicen comercial) en la próxima década.

Recordemos la historia de Kim Philby y el círculo de los Cinco  de Cambridge que trabajaban para la Unión Sovietica.

No quiero sacar conclusiones.

Viento del Este. Viento del Oeste.
De lo que estoy seguro es que Olivia siempre será fiel a España y a su tortilla de patatas.

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