sábado, 4 de julio de 2015

Caminando el Kumano Kodo. Primera parte.

La canción del sentido verdadero.*

Sin contorno ni sombra.
El cuerpo transparente y vacío.
Olvida tu entorno y sé tú mismo.
Como el repicar de una piedra suspendida 
en la Montaña del Oeste.

Tigres rugiendo, monos aullando.
Fuente transparente, aguas serenas.
Con todo tu ser, desarrolla tu vida.

Anónimo.


El mes pasado estuve en Japón haciendo una parte del Kumano Kodo. Es una ruta de peregrinaje  como el Camino de Santiago (patrimonio de la humanidad). El camino consiste en visitar tres templos del budismo sintoista, el Kumano Hongu Taisha, Kumano Hayatama Taisha y el Kumano Nachi Taisha y dos templos principales, el Seiganto -ji y el Fudarakusan-ji. Se recorre para su visita la prefectura de Wakayama al sur de Kyoto. Nosotros decidimos comenzar la ruta en Kii-Tanabe-ciudad donde nació el fundador del Aikido, Ueshiba Morihei- y terminar en Kii Katsuura(de este a oeste). Unos 75 kilómetros, pero ¡qué 75!. Un rompe piernas. Nadie puede llevarse a engaño.Desde el comienzo el camino asciende durante kilómetros con pendientes de 90 grados. Cada día hacíamos unos 20 kilómetros durmiendo en hospederías tradicionales japonesas, muchas con "onsens" (baños de aguas termales).

La Torre Inclinada.
Esto va a ser una descripción  de lo que experimenté durante el camino, las impresiones físicas y psíquicas durante los largos y agotadores  momentos de ascensión y descenso de las montañas.
En resumen el camino es eso, subir montañas empinadas y descenderlas (sin caerte). Lo interesante, quizás fue  lo que pasó entre medias.

 Naturaleza.

A 10.755 de Santiago.
Los bosques, como en casi todo Japón salvo en Hokkaido, son replantaciones hechas por el hombre en el siglo XX, por eso se ven tan "bonitos", como si estuviesen dibujados por un maestro jardinero. Cada vez que llego a Japón experimento al principio, una fascinación por el detalle, por esa delicadeza en el cuidado del entorno natural. Según pasan los días la sensación es de agotamiento y una urgencia a salir de tanto control en todo por parte del hombre. En Japón, la naturaleza ha sido "esculpida" por el hombre, no quedan zonas "vírgenes"(en Hokkaido sí), no hay animales salvajes, no hay nada "primitivo". Me exasperan los bonsais, los jardines de musgo, los jardines de piedras,etcétera. Y a la vez es hermoso. El Camino es parecido.  Por momentos parece que paseas por los jardines imperiales. o por bosques milenarios. Los sentidos envían mensajes equívocos todo el rato.Te topas con el lecho de un río, en donde serpentean-por entre cantos perfectamente colocados- flores blancas caídas de un árbol en flor. 
Kumano Kodo era una camino ascético de comunión con la naturaleza.

Durante el camino, me crucé varias veces con ciervos y jabalíes. Tuve "encuentros" con  varias serpientes, una de ellas pasó por encima de mi pié, como si tal cosa-bosque animado-.

El Camino.

Como comenté antes es de una dureza considerable. Los amigos con los que iba, Julio y María José,ambos andadores y varias veces peregrinos del de Santiago, comentaron que no tenía nada que ver con el Camino de Santiago,al ser éste más llano y accesible.
En el siglo XI, como el siglo X en Europa, fue una época de grandes cambios y visión de fin del mundo.Se creía que los poderes del Buda estaban disminuyendo y que una gran cantidad de calamidades acontecerían sobre Japón y el mundo. Por tal razón y para ganar "el favor" de las fuerzas espirituales, la familia imperial y los señores feudales lo realizaban cada cierto tiempo. Con el paso del tiempo fue popularizándose. Se perdió la traidición en algún momento del siglo XIX. Durante la época Meijí, el gobierno intentó controlar el poder religioso del sintoismo(religión oficial del Japón), convirtiéndolo en herramienta  del poder (¿no fue siempre así?) y el peregrinaje perdió importancia.  Después de la II Guerra Mundial, volvió a tener eco y en el año 2004 fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

Después de esta breve introducción histórica vuelvo al tema.

Pendiente tras pendiente íbamos subiendo laderas, siguiendo los bien trazados caminos. Recordaba mis escaladas por el "Camino del Inca" en Perú o por los Alpes franceses. Sí, todos los caminos son diferentes y a la vez iguales. No hay más que poner un pié delante del otro y seguir adelante. Pero hay algo más. Es un juego de resistencia mental. El cerebro te empieza a bombardear con preguntas del tipo, ¿qué quieres demostrar?, ¿para qué lo haces?, ¿esto para qué te sirve? El cerebro busca cualquier excusa para moderar o parar el esfuerzo. Comentaba MJ, que a ella hacer estas marchas  le gusta ya que le sacan de su  zona de confort y reactivan su  mente y cuerpo. Estuve de acuerdo con ella. La vida moderna, sobre todo en las ciudades ha roto con una tradición milenaria del hombre y es la de estar en movimiento continuo. Nuestro espíritu nómada que durante milenios nos guió buscando pastos frescos, agua o nuevas zonas de caza, lo hemos anulado o disminuido convirtiendo al nómada en un ser estático.

Seguirá....


*Traducción sui géneris de E.Larrea.

1 comentario:

  1. ¡Qué bien suena! ¡Vaya trecho!

    ¿En cuántos días realizásteis tal proeza? ;-)

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