domingo, 7 de febrero de 2016

Año Nuevo Chino, ¡otro más!.

Y ya van cuatro....

Éste es el del mono y me da lo mismo, como el anterior de la cabra. Lo que no me da lo mismo es cómo cambia el ritmo de la ciudad, que pasa de ser ruidosa y con un tráfico denso (de coches y personas) a una ciudad a semi desierta. Tampoco me da lo mismo cómo suben los artículos de "primera necesidad" para las celebraciones chinas. ¿Un ejemplo?, las naranjas y mandarinas suben casi el doble de su precio habitual. ¿Hay derecho? Además las tiendas se llenas de productos "raros" como galletas de té con sabor a pollo o sándwiches con los colores del arco iris. Ni hablar de los pastelitos con formas de mandarín.

Otra cosa común son los mercadillos callejeros. Los chinos tenían por costumbre comprarse un nuevo vestido o traje cada año nuevo pero ahora es que se han vuelto locos, los compran a docenas. Hay escenas de los más peculiares en estos mercados como "videntes" que te dicen cómo se siente tu mascota o masajistas "titulados" en masajes a "machetazos". Copio prueba visual.

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