Ayer estuve en un seminario sobre “Música e Islam”. Sobra decir que fue muy interesante. Por
poner un ejemplo, al sur de Malasia en la ciudad de Johor Baruh, se canta y se baila como en el sur del Yemen (para saber más ver Zapin ) desde el siglo XV. Este país es así, tiene miles de influencias debido a ser un centro comercial marítimo desde la Antigüedad.
![]() |
| Asistentes al seminario, "Islam y Música" |
Lo que me llamó la atención fue la virulencia con que los
asistentes atacaron a los “fanáticos del Islam”. Les llamaron de todo menos
“guapos”. Esto me llevó a recapacitar sobre el último año y medio y lo que he aprendido y percibido sobre el Islam en Malasia.
He visto cosas muy variopintas: desde un concierto de rock
en una mezquita, a una protesta por la
situación en Palestina (muy pequeña), mujeres profesionales que no me quieren
dar la mano al estar casadas, señoras recién salidas del “Hola” muy
sofisticadas y occidentalizadas, etc.
He hablado con musulmanes de toda condición y edades. Desde los 18 años a los 60.
Musulmanes que se consideran budistas, musulmanes cristianizados culturalmente,
musulmanes ateos, musulmanes conservadores, musulmanes bebiendo vino sin pudor,
etc.
Mi percepción es que, como en casi todas partes, la realidad es más compleja de lo que a simple vista
nos parece. Malasia fue siempre un nudo de comunicaciones, un centro que atraía
comerciantes y gentes de muy diversas procedencias y estratos. Los comerciantes,
sean de donde sean, son pragmáticos y con tendencia a estar más abiertos a las
novedades (perdón por las generalizaciones). Los malayos, que son el grupo
mayoritario y son todos- por ley- musulmanes, encontraron en el Islam el conjunto de ideas y costumbres
(adaptadas) que les permitieron tomar conciencia como grupo. Antes eran grupos dispersos,
pequeños reinos de taifas con poca rivalidad (quizás porque siempre estuvo muy
poco poblado y había bastante riqueza a repartir). Estas tierras estuvieron
bajo el dominio indio durante muchos siglos. Gran parte de sus ritos sociales
tienen una gran influencia hindú y en sus mitos hay una gran heterogeneidad.
La sociedad malasia se enfrenta a los mismos retos que, por ejemplo,
la española. Vivimos en un sistema cosmológico de “fast food”. Los cambios
están siendo rápidos- o la percepción que se tiene es que son rápidos, pero yo
no estoy tan seguro-, y al ser humano no le gustan los cambios que no puede
controlar. A lo que voy, entre una parte de la juventud hay un regreso a los
“buenos” y “sanos” valores tradicionales del Islam. Es por eso que puedes ver
una musulmana de 50 años sin hiyab
(pañuelo) y a una chica de 18 (peleona, protestona, siguiendo a Lady Gaga, etc)
con el hiyab. Aparte hay un conflicto demográfico en Malasia entre los tres
principales grupos: los de origen chino, malayo e indio. Los chinos cada vez
tienen menos hijos y están perdiendo rápidamente poder demográfico (que afecta
al poder económico).
También como reacción a la vuelta al conservadurismo hay una
gran variedad de grupos musulmanes que se plantean cosas como “los derechos de
los homosexuales”, “potenciar el racionalismo científico frente al pensamiento
religioso”, “la igualdad de derechos de las mujeres en el Islam”, etc. Podeis ver algunos ejemplos en estos enlaces:
Estas últimas semanas ha habido un debate sobre si se debe
implantar el hudud ( derecho consuetudinario musulmán) en el ordenamiento
jurídico. Esto afectaría al civil, penal, mercantil , etc. Ha salido el tema de
si Malasia es un estado secular o si hay que considerar las “especiales”
relaciones con el Islam a lo largo de la historia. ¿Os suena este
discurso? Es igual que cuando se habla
del Concordato entre el Vaticano y España.
Como conclusión, mi opinión personal (en realidad todo lo
anterior también es opinión personal) es que cuando se pretende que la sociedad sea
homogénea y que todos pensemos y sintamos lo mismo niegas a la propia
naturaleza humana (compleja, diversa y
preguntándose continuamente sobre su relación con la realidad). Las verdades
absolutas nos arrastran a una pobreza de pensamientos y sentimientos (no
confundir con emociones) que impiden la transcendencia a la que estamos
abocados.

No hay comentarios:
Publicar un comentario