lunes, 30 de septiembre de 2013

En Europa todos calvos.





Escribo esto en el aeropuerto de Roma.He cogido el avión ayer en Kuala Lumpur, haciendo escala en Abu Dabhi y ahora en Roma en dirección a Madrid. Nada mas aterrizar en Roma he sido consciente de las diferencias entre los pasajeros de los tres aeropuertos.
En Kuala Lumpur el aeropuerto es un magnifico zoológico para un antropólogo, encuentras blancas quemadas por el sol  vistiendo  shorts y hawaianas; a su  lado las chicas indonesias o malayas con taconazos enormes, bien prietas pero llevando el hiyab(pañuelo islámico) en la cabeza. Durante el mes de julio y agosto  aparecen por las calles de KL decenas de mujeres de negro junto a sus esposos y claro, también por el aeropuerto. Casi todos vienen de los países de Oriente Medio aunque se empieza a ver malayos vestidos de tal guisa(se me ocurrió comentar el otro día a unos malayos que esto de  que las malayas empiecen a llevar el burka me parecía un contrasentido histórico-los malayos tienen influencia de casi un milenio de la cultura india y de javanesa, algo que se nota en todas partes-, es como si empezasen a ir vestidos de flamencas o toreros. Seria una imagen curiosa. Se quedaron dándole vueltas al tema de como les quedaría el traje de luces o de volantes).
Al aterrizar en Abu Dabhi he tenido una espera de  2 horas con lo cual me he "jartao" a "ver". La variedad que había en KL desaparece un poco , pero se potencian los tonos claros y caquis. Hombres con turbanantes y mujeres, en vez de en  shorts van de  negro integral pero eso si con tacones de vértigo que creo que no son muy en la linea de lo que se busca en la mujer musulmana-modestia,modestia y más modestia-. Como Abu Dabhi se ha convertido en un hub internacional sigues viendo a las inglesas en shorts y completamente churruscadas.

Pero yo  quería hablar sobre todo de Roma. En Roma ya está lleno de señores de 30 o 40  y casi todos calvos o con alopecia galopante. Pero a ver,  ¿que hay en nuestra alimentación que nos hace así? Además estamos cortados todos por el mismo patrón, la mayoría lleva con mucho orgullo y poca elegancia la coronilla con el escaso pelo que les queda. Como a mi  eso me recordaba a mi abuelo- la coronilla- decidí que me iba a rapar todo el pelo a la vez que me afeitaba. Creo que soy mucho mas feliz y aerodinámico de esta guisa.
Observo como gesticulan los italianos,como hablan, como se relacionan los hombres y las mujeres y digo: estos son como los míos, son como primos.

Con la lejanía las diferencias se debilitan mucho y los puntos que te identifican con una cultura y una identidad se acentúan. Supongo que cuanto más lejano es tu punto de observación las diferencias desaparecen  o se vuelven inapreciables. En dos meses seguro que estaré echando pestes de los madrileños mas exactamente los que viven en mi calle y si puedo le echaré la culpa a mi vecino de mi alopecia.

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