domingo, 19 de enero de 2014

Thaipusam en Kuala Lumpur





Y van ya dos años que nos perdemos la segunda fiesta más importante para la comunidad tamil de Malasia, Thaipusan. ¡Cachís en díez!.
Es una fiesta en honor del dios Murugan -dios de la guerra y la victoria-(debe haber otro dios de la guerra y la derrota, supongo) que venció al demonio Soorapadman con la lanza que le dió Parvati (esposa de Shiva y madre de Ganesha).


Kuala Lumpur tiene  la mayor estatua esculpida al dios Murugan y uno de los sitios más especiales en los que he estado. Al comienzo de mi estancia en Malasia lo visité y viví una situación, cuando poco, curiosa. Estuve observando a una anciana encorbada con una melena que era del mismo tamaño y anchura que su cuerpo, realizando una ofrenda o puya. En ésta entrada en el blog ya hablé de estas  Cuevas Batú y publiqué un vídeo de la ofrenda.



Todos los noticieros del mundo suelen sacar imágenes de los fieles, mortificando la carne (como hacen los chiíes o hacen los penitentes en el cristianismo) al traspasarse el cuerpo con  ganchos, estiletes y cuchillos alargados-que forman un altarcillo llamado "kavadi"-. 

Lo que tiene vivir en un país donde se celebran estos ritos es poder apreciar en la vida diaria como el rito  encaja en la vida diaria. Paseando hoy por una zona hindú nos hemos encontrado con todas las tiendas adornadas con ramas y troncos de bananos. Pregunté a un local y parece que sirven para alejar a los espíritus malos. Me quedé pensando en qué tipo de espíritu malo podía ser éste. Aparte de los "blancos" en general es decir, ussía, descubrí que es un fantasma femenino. En un país, como Malasia,  donde todas las religiones están influidas unas en otras y éstas  en  los mitos populares aquí debía haber "gato encerrado". Y el gato se llama "Pontianak".
Pontianak aparece normalmente con la forma  de una mujer de piel pálida,delgada, pelo largo y vestida de blanco. Sus víctimas son los hombres (parece que éste mito es popular entre las esposas que se lo cuentan a sus maridos para evitar que "liguen" con las mujeres que encuentran en los caminos). Se sabe que está cerca por el sonido de los llantos de un bebé. No parece tener muy buen carácter ya que se "encarga" de sus víctimas hundiendo sus uñas afiladas en el estómago de sus víctimas. Y si está muy enfadada con un determinado señor, le "corta sus partes". ¡Glubs!.
Por cierto,  su espíritu vive en los bananos.

Os dejo con un vídeo "real" de una "Pontianak" que "trabaja" en una carretera cerca de casa. ¿Y el cable ese?







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