domingo, 30 de marzo de 2014

Viaje a Santander, Cebú. Filipinas. Primera Parte.

Mi viaje a Cebú tenía una meta concreta:bucear junto a los tiburones ballena y a los bancos de sardinas que todos los años se reúnen en la zona norte de Cebú para criar.

Al aterrizar en Cebú percibes que aquello tiene algo de familiar. Quizás sea porque el avión se llama "avión", el aeropuerto, aeropuerto y un largo etcétera, igual. Y es que el Cebuano aunque es una lengua del grupo malayo-polinesio comparte con el español mucho vocabulario. Por lo que pude comprobar, casi todos los objetos modernos se nombran en español así como los meses, los números y los años. Igual los nombres. Aquello estaba lleno de Josés, Alberts (curioso la cantidad de nombres catalanes), Marías,etc.

Mi recorrido fue hacia el sur de la isla buscando mis "bichos". Bajé al pueblito de Moalboal enfrente de la famosa "Isla pescador", donde están los bancos de sardinas. Bucear entre millones de sardinas tiene algo de inquietante ya que cuando estás dentro de uno de estos grupos el mar se oscurece completamente. Allí estuve unos días donde mi régimen de vida era: levantarse a las 6 am, desayunar, bucear, descanso 1 hora, bucear, comer, descanso, bucear, descanso,cena y a dormir (creo que alguna vez alguien le ha preguntando a Mus sino tiene miedo de que le ponga los cuernos cuando viajo por esos mundos de Dios. Mi respuesta sería, ¿y de dónde saco las fuerzas?)
Luego me dirigí más al sur, pasé por San Sebastián, Bato(puerto para ir a la isla de Los Negros) y me paré dos días en Oslob. Según me contaron "Oslob" viene de un equívoco entre dos "guardias civiles" y los nativos. Preguntaron los picoletos el nombre de la villa y los locales les contestaron diciendo "Toslob" (que significa "empapar") pero ya se sabe la dificultad de los españoles con los idiomas extranjeros y no digamos los "picoletos". Estos entendieron "Oslob" ya que les parecía normal que las localidades se llamasen como en Europa. En Oslob se conservan en buen estado un fuerte español, una iglesia y un baluarte (siglos XVII). Casi todos los pueblos de Cebú conservan una iglesia española en buen estado.
Cerca de Oslob está la localidad de Santander. Debido a la especial relación que tiene mi familia paterna con Santander (algunos miembros de ella prefieren que les arranquen un miembro antes de dejar de veranear en Santander) decidí visitarla aunque a simple vista no pareciese gran cosa. Se llama Santander ya que el primer sacerdote que llegó a sus costas era natural de Santander y decidió que nada como estar en casa.
Las imágenes que tengo de Santander son muy diversas: los jardines de El Sardinero, El palacio de la Magdalena, el camping del Cabo Mayor, el olor a hierba mojada y a mierda de vaca, los señoritos-que alguno queda-vestidos para tomar el "martini" en el Gran Casiño,etcétera. Pues bien, muchas de estas impresiones las sentí en Santander, Cebú. Las casas modestas estaban adornadas con unos jardines muy cuidados donde apreciabas un gusto estético que ya les gustaría a muchos cántabros tener. Por las calles sin asfaltar paseaban las parejas o familias con sus galas de domingo (muchos acababan de salir de misa) una estampa muy parecida a la que podía haber sido en el Santander español de comienzos de siglo. Había gallos en todas las casas y cada uno de ellos hacía de "guardián" encarándose con el desconocido. Varios "santanderinos" se ejercitaban con unas pesas caseras y me invitaban a competir con ellos.Paré en la "Botica de Oro" a beber una coca-cola, comer un "sobao" que allí llamán "Tosta" y  hablar con las boticarias. Tuve una sensación de dejá-vú. Recordaba la farmacia "Villafranca" que en algún momento perteneció a mi familia. Faltó que saliese a atenderme el boticario, mi abuelo Pepe.




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