domingo, 13 de julio de 2014

Excursión a Malasia

Crónica de Mercedes Mateo en su visita a tierras malasias.

A principios de año, Enrique y  Muskilda nos invitaron a pasar unos días con ellos en Malasia, tras arduas conversaciones familiares, indecisiones y dudas múltiples finalmente nos animamos a hacerles una visita.


Revisando agendas, compromisos laborales y familiares optamos por un viaje de diez días a finales de junio, desde un primer momento se nos dijo que no era suficiente, pero la vida es complicada  y no había tiempo para más, por eso más que un  viaje nuestra visita se convirtió en la excursión a Malasia.

Antes de ir leímos cuanta información encontramos intentando hacernos una idea general de lo que nos esperaba. Sin embargo, y ya de vuelta en España nuestra sensación final ha sido que Malasia es un país desconocido y mal retratado, que ofrece mucho más que rascacielos y playas, que jungla y calor.

El viaje resultó una experiencia iniciática en el placer de viajar a lugares exóticos y poco conocidos para la familia, en esta ocasión, hemos ido Fernando, mi hija mayor Mar, y yo.

¿Qué hemos hecho y qué nos ha faltado por hacer?

Hemos estado en Kuala Lumpur, Georgetown y Singapur, y hemos visitado cuevas, templos, casas de clanes, gremios, bosques, parques, museos, casas de pescadores, ...hemos paseado mucho, descubriendo rincones sorprendentes, hemos comido y bebido de ensueño, nos han atacado los monos, hemos recibido masajes únicos, disfrutando en todo momento de la multiculturalidad y etnicidad de Malasia.

Nos ha faltado tiempo, es verdad, no hemos podido disfrutar de sus islas, ni de la naturaleza salvaje de Malasia, diez días es poco para recorrer y conocer un país, pero es innegable, hemos hecho lo que se ha podido.

¿Qué podemos destacar y recomendar?

En mi caso vuelvo impresionada por la amabilidad y hospitalidad de sus gentes, por la diversidad de razas y culturas y la perfecta armonía en la que todos conviven en sociedad.
Impresiona el contraste entre tradición- modernidad, entre lo antiguo y lo nuevo, entre el orden y el caos, el exotismo que se vive en la calle, y  el respeto por la diferencia.

He disfrutado intensamente paseando por las calles de estas tres ciudades, conversando con la gente,  asistiendo a rituales ancestrales imperecederos, visitando templos taoístas, budistas, hinduistas, descubriendo la historia del pasado colonial de Malasia y recorriendo sus barrios, sus casas, sus tiendas y, sin duda, descubriendo una gastronomía rica, variada, y diversa.

Me hablaban del calor, de la humedad y los mosquitos, pues sí, calor hace y los mosquitos pican, pero hasta estos pequeños inconvenientes resultan exóticos y casi necesarios para comprender y disfrutar del viaje cuando uno decide partir hacia el otro lado del mundo conocido.


¿Qué me he traído de Malasia?

Principalmente mucha pasta de curry, una tetera y unos vasitos maravillosos (gracias Enrique y Mus), mucha infusión, libros, y sobre todo, el recuerdo de una experiencia inigualable, y enriquecedora.

Si tuviera que ser más concreta, a nivel personal, ¿qué destacaría de esta visita a Malasia y Singapur?

La verdad es que todo, pero Georgetown me pareció una ciudad muy especial. Mi momento particular se corresponde al día libre con Mus por Georgetown, caminar sin rumbo fijo, descubriendo lugares mágicos, conversando con la gente que nos encontrábamos en nuestro camino, disfrutando de la ciudad sin prisa pero sin pausa, hablando de lo divino y lo humano en un estado de felicidad plena. Como dirían los sabios taoístas dejándonos llevar por el curso de la naturaleza.

Por todo esto y mucho más sólo tengo palabras de agradecimiento para Enrique y Mus, por habernos invitado a su casa, por haber compartido con nosotros estos días tan emocionantes e intensos, por habernos hecho partícipes de sus historias, por sus enseñanzas sobre las costumbres locales, la forma de vida de la población autóctona, acercándonos a la vida cotidiana de la gente del país y de la suya propia, y sobre todo por habernos brindado tanto cariño y afecto en los días vividos con ellos mientras usurpábamos su espacio y asaltábamos su casa.

Un millón de gracias, por tantas y tantas cosas

Sobre la crónica personal de mis acompañantes, ¿se asemeja? supongo, a ellos tiendo la mano para que cuenten su vivencia propia






No hay comentarios:

Publicar un comentario