miércoles, 1 de abril de 2015

Open Houses a gogó.

Me encanta el concepto de Open House de Malasia. Normalmente se celebran después del Ramadán. Abres tu casa y das de comer y beber a tus amigos y vecinos. Eso suena bastante razonable, pero lo mejor de todo es que las normas de cortesía locales, incluyen a cualquiera que quiera pasar por allí.

El sábado pasado tuvimos la suerte de ser invitados a dos Open House diferentes. Aprovechando la circunstancia se unieron nuestros amigos José  e Isabel, de visita y trabajo en Malasia.

Esto es Malasia y en una reunión social te puedes encontrar de todo, me refiero todo tipo de nacionalidades y mezclas diversas. Por ejemplo, en el primer Open House (situado en un barrio precioso en medio de una montaña y con una vista panorámica de KL) nos encontramos -ahora cambio la voz y empiezo a contar el típico chiste- (abro corchetes):"esto es una casa donde hay una malasia-suiza, un nigeriano, una sudanesa, una danesa y un grupo de españoles". Por supuesto había malasios.

La casa pertenece a una amiga arquitecta, cuya hermana es batería en un conjunto "funk". Su madre-la de nuestra amiga- no nos dió la mano ya que es musulmana tradicional y "no se toca a otros hombres que no sean tu marido". Nos sirvieron arroz con pollo,  pizza y un delicioso té de flores. Me quedé con ganas de contar a la señora de la casa, que su niña,



la arquitecta, se bebe las cervezas de dos en dos, no como yo que soy una nenaza y con una caña ya estoy para el arrastre.

Para la siguiente fiesta también vale la estructura del chiste: "esto es un ruso, una ucraniana, un inglés, un australiano y unos españoles". José hizo un breve cameo como el  "Niño del peine se vino pa Kuala" e interpretó el famoso fandanguillo, "Qué bien me lo paso desde que dejé Baker&McKenzie".

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