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| Catedral de Manila |
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Intramuros
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Quedan cosas. La primera vez que fui a Filipinas recorrí la isla de Cebú de norte a sur, en furgoneta parando en localidades como Santander, Alcoy o Toledo. Paré a visitar éstos pueblos, cuya herencia española se ve en sus casas señoriales, en sus fuertes e iglesias. A veces tienes la sensación de estar en Latinoamérica en vez de Asia. En cada pueblo hay una "panadería" que vende pan y "pastelitos" (muy ricos los que son como sobaos pasiegos pero con sabor a piña). Sorprendente es el pueblo de Argao con su plaza central intacta con su iglesia, sus juzgados y sus casas señoriales (que ahora sirven de alcadía). Un cachito de España en Asia.
En el barrio de la Ermita quedaban unos cuantos habitantes que hablaban un dialecto que unos llamaban "ermitano" y que comúnmente es conocido como chavacano. En 1942 había unas 15.000 personas que hablaban el chavacano (dialecto del español). En los idiomas locales queda la herencia de aquellas palabras de uso diario como "camisa", "silla", "cuchara" y así unas cuantas miles que son de uso corriente. Cuando vas en el bus oyes "pare" y el bus se para, oye. En la
Residencia Santa María Josefa , viven los últimos hijos de los españoles o descendientes de españoles del fin de una época (se puede afirmar que después de 1950 lo español desaparece de la escena filipina).
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