En un momento del paseo por las distintas calles vimos una función de teatro parecido al kabuki pero cómico. Dos hermanos, uno con una boca deforme es víctima de las chanzas de su otro hermano. El público se reía a mandíbula batiente ( y me dió la impresión que la obra debía ser centenaria).
Quizás lo más interesante fue el baile Bettara Ondo. En una calle ancha, unas decenas de personas hacen un círculo amplio y empiezan a bailar sincronizando sus pasos. Parecía un baile polinesio precioso y muy armónico. La secuencia me pareció que era la siguiente: con las manos apuntando al estómago adelantas un paso, das 4 palmadas,luego levantas la mano derecha y luego la izquierda con la palma hacia dentro. Luego haces un círculo con tus brazos y mueves el pié de delante derecho y luego el izquierdo. En un momento dado hay que tocarse el codo, en ambos lados. Otra vez levantas la mano con la palma hacia abajo y repites la secuencia. Das cuatro palmadas.
Me quedé con ganas de bailar.
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